miércoles, 14 de noviembre de 2012

MARIHUANA Y CEREBRO

La marihuana son los brotes y las hojas de la planta Cannabis sativa. Esta planta contiene más de 400 compuestos químicos, incluyendo el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), el principio psicoactivo de la planta. El THC es conocido por afectar a nuestra memoria a corto plazo. Además, la marihuana afecta a la coordinación motora, aumenta la frecuencia cardíaca, y eleva los niveles de ansiedad. Los estudios también muestran que la marihuana contiene productos químicos que causan el cáncer que normalmente se asocia a los cigarrillos.


Se entiende como adicción cualquier actividad que el individuo no sea capaz de controlar y que interfiera en su vida normal perjudicándola mediante conductas compulsivas. Existen diferentes sustancias que, al ser consumidas por distintas vías, pueden causar adicción y cuyos componentes pueden ser de origen animal, vegetal o mineral. De entre ellas, la marihuana o cannabis y sus derivados como el hachís, son la sustancia ilegal más consumida en el mundo. El término cannabis hace referencia a las flores secas, hojas y tallos de las hembras de la planta con el mismo nombre. Se trata de una sustancia psicoactiva que suele consumirse por vía respiratoria y que afecta de manera directa al cerebro produciendo cambios en la capacidad de razonamiento y en la percepción.

Los consumidores de marihuana a menudo describen la experiencia de fumar marihuana como relajante y suave, creando una sensación de confusión y mareos. Las pupilas del consumidor se dilatan, lo que hace que perciban los colores como más intensos, pudiéndose potenciar otros sentidos. Más tarde, el consumidor comienza a sentir paranoia y pánico. La interacción del THC con el cerebro es lo que causa estos sentimientos. Para entender cómo la marihuana afecta el cerebro, lo que se necesita saber son las partes del cerebro que se ven afectados por el THC.

Neuronas: son las células que procesan la información en el cerebro. Los neurotransmisores son unas sustancias químicas que permiten que las neuronas se comunican entre sí.

Los neurotransmisores: llenan el vacío, o sinapsis, que existe entre dos neuronas uniéndose a sus receptores, activando diferentes funciones del cerebro y permitiendo que el cuerpo realice tareas.

Algunas neuronas: tienen miles de receptores que son específicos de un neurotransmisor en particular.

Los productos químicos externos: como THC, pueden imitar o bloquear acciones de los neurotransmisores e interferir con las funciones normales del cuerpo.

En el cerebro hay grupos de receptores de cannabinoides concentrados en diferentes lugares. Estos receptores cannabinoides afectan o ejercen su función sobre varias actividades mentales y físicas, incluyendo:
  1. La memoria a corto plazo
  2. Coordinación
  3. Aprendizaje
  4. La resolución de problemas
Los efectos de la abstinencia en el consumo de marihuana son leves si los comparamos con otras sustancias. Sus síntomas aparecen al día siguiente de empezar la abstinencia, alcanzando su punto máximo a los dos días de abandonar el consumo. Reporta irritabilidad, dificultad para dormir, deseos de consumo compulsivo, ansiedad y agresividad. En cuanto transcurren de una a dos semanas desde el último consumo, los efectos del síndrome de astinencia se atenúan.

Además de sus efectos en nuestro cerebro, el consumo de cannabis también afecta a otros sistemas, como el endocrino o la termorregulación, puede provocar alteración de las hormonas sexuales, disminuyendo la cantidad de espermatozoides en el hombre y alterando el ciclo menstrual en la mujer. Acelera el ritmo respiratorio y el ritmo cardíaco, reduciendo la capacidad de transportar oxígeno por el torrente circulatorio.

Hoy en día no hay patrón establecido sobre el uso y abuso de marihuana, afecta a diferentes sectores poblacionales más allá de sexo, cultura o clase social. Aunque aún no se conocen todas las consecuencias que puede sufrir el cerebro por el abuso de cannabinoides, sí que puede dilucidarse que la exposición a las concentraciones altas de THC, afectan de manera negativa a nuestro organismo en general y a nuestro cerebro en particular, especialmente en las personas jóvenes, cuyos cerebros están el proceso de desarrollo.

A continuación le oferecemos dos gráficas sobre el tema que hemos abordado:




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